sábado, 6 de octubre de 2007

ANATOMIA DE LAS ABEJAS


ANATOMÍA EXTERNA
INTRODUCCIÓN
La morfología (Anatomía) externa e interna de la abeja mellifera se
corresponde esencialmente con la de los demás insectos. Lo mismo
puede decirse de la fisiología (funciones vitales). No obstante existen
diferencias que es preciso indicar para una mejor comprensión de su
etología (comportamiento).
Lógicamente las peculiaridades anatómicas y las funciones vitales
están interrelacionadas.






ANATOMÍA EXTERNA DE LA ABEJA
La abeja pertenece al reino animal, y dentro de él, al tipo de los
artrópodos (patas articuladas), a la clase insectos himenópteros (alas
membranosas) y familia de los ápidos.
El cuerpo de la abeja de la miel se divide en cabeza, tórax y
abdomen, partes que
están unidas y se
mueven entre sí. El
esqueleto externo
(exoesqueleto)
compuesto de quitina,
que da al insecto la
necesaria estabilidad,
protege las tres grandes
partes en que se divide el
cuerpo de la abeja; en
las dos primeras
formando cajas rígidas y
en la última de forma
extensible.
El exoesqueleto, que tiene la particularidad diferencial con los
vertebrados de ser externo y por lo tanto limita definitivamente el
crecimiento, aloja en su interior los órganos blandos, al revés de los
animales superiores, donde los órganos blandos cubren el esqueleto.
Se halla constituido por la cutícula que la forman dos capas: una
exterior muy dura (exocutícula) y otra interior (endocutícula).
Interiormente, el exoesqueleto se halla recubierto por la membrana
basal, donde se insertan los músculos.
CABEZA
La cabeza, caja quitinosa, que tiene forma de triángulo invertido,
alberga el órgano de la visión (ojos simples y ojos compuestos), las
antenas y el aparato bucal. Se encuentra unida al tórax por un cuello
angosto y membranoso.
La cabeza está formada por seis
escleritos íntimamente soldados entre
sí.
Los ojos simples u ocelos, en número
de tres, están situados en la parte
superior de la cabeza, entre los ojos
compuestos, están recubiertos de
pelos táctiles y tienen estructura muy
sencilla.
Con ellos puede ver la abeja a corta
distancia, y en condiciones de casi
oscuridad en el interior de la
colmena. Se ha constatado que son
órganos sensibles a la intensidad de
luz y son utilizados como fotómetros,
determinando el principio y fin de la jornada laboral.
Los dos ojos compuestos están formados por numerosas facetas
hexagonales y cada uno de ellos por miles de ojos simples (3.000
en la reina, 6.000 en la obrera y 13.000 en el zángano). La forma de
las facetas hace pensar en el tipo de construcción de los panales.
La visión de los colores varía con respecto a la visión humana. Tienen
más agudeza visual en el lado ultravioleta del espectro. En el lado del
rojo se muestran prácticamente ciegas. Ven muy bien el color azul,
amarillo, verde-azulado y ultravioleta.
El color rojo lo ven como si fuera negro y dentro del amarillo
confunden el naranja y el verde amarillento como si fueran amarillos.
La agudeza visual es inferior a la del hombre, pero a igualdad de
tiempo, el ojo de la abeja percibe 10 veces más imágenes.
Recibe la luz polarizada, o sea, la luz en la cual los rayos vibran en un
solo plano.
Las dos antenas emergen del centro de la cara, encontrándose muy
próximas entre sí articulándose con la cabeza por medio de una
membrana.
La antena está formada por una parte rígida (escapo) y otra flexible
(flagelo) que está dividida en segmentos
(artejos). La porción que viene a continuación
del "escapo" se llama pedúnculo o pedicelo, es
un artejo que también forma parte del flagelo.
El número de artejos es de 12 en la reina y
obrera y de 13 en el zángano.
Las antenas poseen numerosos órganos
sensoriales, en forma pilosa y en placas o
poros, en número de 3.000, por antena en la
reina, de 3.600 a 6.000 en la obrera y unos
30.000 en el zángano, que son los
responsables del tacto, oído y olfato.
Los pelos u órganos pilosos son órganos del
tacto y recubren la mayor parte de la antena, y las placas o poros
tienen forma de embudo y sirven para el olfato.
Si hacemos un corte transversal de la antena, y la observamos al
microscopio veremos en su interior una red de nervios muy
manifiestos que sirven como aparato receptor y transmisor de
sensaciones.
TÓRAX
En el tórax es donde se encuentra al aparato locomotor, estando
constituido por tres segmentos o
anillos, que reciben los siguientes
nombres de adelante atrás: Protorax,
Mesotórax y Metatórax y un pequeño
segmento adicional llamado propodeo.
En cada segmento lleva un par de
patas, y en el segundo y tercero
llevan cada uno un par de alas
membranosas. También disponen de
espiráculos (orificios), por donde entra
el aire para la oxigenación del tórax.
Al tórax también se le llama "corselete" y en su parte superior dorsal
es donde se marcan las reinas, con el color del año correspondiente
según el código internacional de colores, para identificar el año de su
nacimiento.
Como ya hemos visto anteriormente las abejas tienen tres pares de
patas, y éstas para que puedan tener movimientos se dividen en
nueve piezas llamadas artejos, dos cortos el primero de los cuales se
encuentra unido al cuerpo, tres largos (el fémur, la tibia y el tarso),
estando constituido este último por cuatro piezas.
El primer par de patas se encuentra situado en el protórax, y tienen
una serie de dispositivos o piezas que las emplean fundamentalmente
para: la limpieza de los ojos, con una especie de cepillo; dos piezas
(vellum y peine o cepillo), ésta última articulada, que se cierra a
voluntad para la limpieza de las antenas.
En el último artejo del tarso tiene dos garfios, que los emplean para
agarrarse a superficies sobre las que quiere caminar, que pueden ser
lisas o rugosas, y también
para agarrarse a otras
abejas, formando la
llamada cadena de la
cera, o cuando enjambran
al formar la clásica bola o
enjambre.
El segundo par de patas
se encuentran situadas en
el mesotórax y no tienen
ninguna característica especial.
En esta parte del tórax se abre el primer par de estigmas
(espiráculos), de gran importancia en el diagnóstico de la enfermedad
denominada Acarapisosis.
Estas patas llevan en el extremo del tarso un garfio o espolón que
emplean para desprender las pelotas de polen, que llevan en las
“cestillas” del tercer par de patas.
Una especie de cepillo, la emplean para la limpieza de las alas.
El tercer par de patas se encuentran situadas en el metatórax y son
las más grandes.
Estas patas tienen los dispositivos para almacenar el polen y
propóleos, llamadas corbículas o “cestillos” del polen, que se
encuentran en la parte exterior de la
tibia, estos cestillos tienen unos pelos
fuertes y algo curvados, lo que les
permite retener el polen o propóleos
recogidos de las flores o de los brotes
que visitan las abejas, después de ser
amasado con las mandíbulas.
Los “cestillos” del polen solamente los
tienen las obreras, por el contrario las
reinas y zánganos carecen de ellos por
no necesitarlos.
En este tercer par tienen otro
dispositivo, que lo emplean a modo de pinza para recoger las
laminillas de cera elaboradas en las glándulas cereras y
posteriormente pasarlas a las mandíbulas para su amasado y
posterior construcción de panales.
Las alas se encuentran en el tórax, las dos primeras más grandes se
insertan en el metatórax y las otras dos más pequeñas en el
mesotórax.
Estos dos pares de alas están formadas por una membrana muy
delgada y transparente y reforzada por una red de nervaduras
quitinosas, que al mismo tiempo permiten el riego de la hemolinfa
(sangre de la abeja) y el
aporte de oxígeno.
Poseen nervaduras convexas
y nervaduras cóncavas y
tienen, en una zona
determinada, una disposición
y medida (índice cubital) que
sirve para clasificar las
diferentes razas de abejas.
Cuando la abeja hace vuelos
largos une las dos alas por
medio de unos garfios o
ganchos para formar una sola ala grande que hace que el vuelo sea
mucho más veloz.
Por el contrario cuando hace vuelos de precisión para visitar las flores
y recoger el néctar o polen estas las desenganchan y pueden
quedarse quietas en el aire como las libélulas.
EL ABDOMEN
El abdomen se compone de 9 segmentos, pero solo son visibles 6 en
las hembras y 7 en los machos. Los segmentos abdominales poseen
dos placas cada uno, llamándose a los dorsales "tergitas" y a los
ventrales "esternitas", estando unidos éstos por membranas flexibles,
lo que les permite una gran variedad de movimientos, como alargarse
o acortarse y también curvarse en cualquier dirección.
Las membranas intersegmentarias de las esternitas, de débil
consistencia, son perforadas por
Varroa destructor para
alimentarse con la hemolinfa de
la abeja.






En cada tergita tienen un
pequeño agujero que son los
estigmas o espiráculos, por donde
entra el aire en el interior del
insecto.
El abdomen se encuentra
recubierto de pelos, y según su
longitud y coloración de los
segmentos son índices que también se emplean para la identificación
de las diferentes razas de abejas.
En el abdomen nos encontramos con: las glándulas cereras, glándula
de Nosanoff y aparato de defensa.

2 comentarios:

A las 6 de octubre de 2007, 12:29 , Blogger Industrias Madereras GP ha dicho...

Gracias por permitirme ver tu blog la informacion me sera util para un trabajo de mi hijo

 
A las 6 de octubre de 2007, 15:03 , Blogger izis mery anne ha dicho...

wenaaa coleguita algo me queda de apicultura ..amigo buena reseña me sirvio para recordar lo basico de la apicultura..jijiji oye como ta tu hijitoo tu señoraaa dale saludoss..mi hija y yo estamos muy bien bendiciones y que esta cosecha sea exitosa que abunde la miell señoress...
izis rivas

 

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